Airapí Memorial Park

¿Los niños deben asistir a los funerales?

Cuando murió su abuelo, la primera reacción de la familia de Mariana fue dejarla en casa.

“Está muy chica.”
“Mejor que no vea eso.”
“Queremos evitarle un momento tan difícil.”

Tenían una intención genuina: protegerla, pero Mariana sabía que algo había pasado. Escuchaba conversaciones, veía a su familia triste y notaba que su abuelo ya no estaba, entonces comenzó a preguntar.

Protegerlos no siempre significa alejarlos

Decidir si un niño debe asistir a un funeral puede generar muchas dudas. No existe una respuesta que funcione para todas las familias. La edad, su nivel de comprensión, el vínculo con la persona que falleció y, sobre todo, lo que el propio niño quiere son factores importantes. Más que ocultar lo que sucede, puede ser útil explicárselo de una manera sencilla y adecuada para su edad, contarle qué va a pasar, quiénes estarán ahí y que probablemente verá personas llorando puede darle seguridad frente a algo completamente desconocido.

“¿Y si no quiere entrar?”

También está bien.

Participar en una despedida no debería convertirse en una obligación. Algunos niños querrán estar presentes; otros preferirán despedirse de otra manera. Escribir una carta, hacer un dibujo, elegir una fotografía o simplemente hablar sobre esa persona también pueden convertirse en formas significativas de decir adiós. Lo importante es que sepan que pueden preguntar, expresar lo que sienten y contar con un adulto que los acompañe.

Anticiparse también es pensar en ellos

La previsión funeraria y la planificación anticipada suelen relacionarse con decisiones prácticas, pero también pueden abrir conversaciones familiares que, de otra manera, postergamos. Hablar previamente sobre cómo queremos vivir una despedida, incluso sobre la participación de los más pequeños, puede evitar que todas esas decisiones tengan que tomarse en medio del dolor. No significa tener cada detalle resuelto, significa dejar un poco más de claridad para quienes queremos.

El hubiera sí existe

A veces, tratando de proteger a los niños, evitamos hablar de aquello que también están sintiendo. Quizá la pregunta no sea solamente si deben asistir a un funeral. También podemos preguntarnos:

¿Cómo podemos ayudarlos a entender, despedirse y sentirse acompañados?

Porque anticiparse no significa pensar constantemente en lo que puede pasar. También significa cuidar cómo queremos acompañarnos cuando llegue un momento difícil.